Jaime Delfin

Más que pintor, Jaime Delfín es un explorador del ser, alguien que ha encontrado en el arte la manera de acercarse al entendimiento de la existencia terrenal. Trabaja con lo sencillo para explorar lo complejo: la parte del ser humano que está más allá de su existencia material.

Su manera de llegar a la obra es congruente con la forma de entender su trabajo. Al trabajar en un proyecto, Delfín parte de una profunda reflexión sobre sus inquietudes y sus objetivos, después investiga sobre conceptos y arte relacionados con sus propósitos; finalmente, en un proceso creativo, complementa sus propias ideas con sus hallazgos.

Es ver más allá de nuestra realidad corpórea, poder enfocar la mirada interior en los objetos, las formas y los colores; aprehenderlos y descifrar su enseñanza a nuestra existencia.

Jaime Delfín tiene hoy la certidumbre de que el arte es su mejor manera de aproximarse al conocimiento de la vida y evolucionar; sin embargo, esa misma evolución le propone nuevos planteamientos plásticos que aún desconoce hacia dónde lo llevarán.

Aunque reconoce cierta influencia del minimalismo y el suprematismo, Jaime Delfín describe su trabajo como arte contemplativo; aquél que parte de las formas más sencillas y mínimos elementos compositivos, para dar lugar a la esencia de los objetos. Es la construcción, a través de la plástica, de puentes entre el espectador y los objetos; puentes en los que llegar al “otro lado” significa conocer la dimensión que no perciben sus sentidos.

Para Delfín la contemplación es una capacidad natural de todo ser humano, aunque cada quien la ejerce en diferentes grados.